Encontrar lo que me apasiona en la vida

Yo soy el líder de mi vida

 

Una de las razones por las que nació Somniarte fue nuestra visión del sistema educativo español actual, que en muchos campos no ha sabido adaptarse a la modernidad y a las necesidades de los alumnos. En lugar de detectar y promover sus talentos, este sistema está ideado para crear alumnos que sean copias los unos de los otros. Todos tienen que desarrollar las mismas competencias, sacar las mismas notas (dieces) y mostrar el mismo interés por todas las materias. Son menos de los deseables los casos en los que los jóvenes son reconocidos como seres únicos e individuales, cada uno de ellos con unas habilidades y unos valores que aportar al entorno para que éste crezca y se enriquezca.

En esta fabricación en serie educativa, los jóvenes deben elegir cada vez más pronto aquello a lo que van a dedicar su vida. En tercero de la ESO empieza a olerse la diferenciación entre ciencias o letras, pasando a ser más tangible en el siguiente curso. En bachillerato la polarización es ya evidente; el joven que decide emprender una rama determinada deberá repetir curso si a mitad de año se da cuenta de que no sintoniza con el camino elegido. Elegir un camino y luego deshacerlo es visto como un error por gran parte de la sociedad, y puede traducirse en “fracaso” en la mente del alumno, a quien desde pequeño se le ha enseñado que cometer errores es de torpes. Sin embargo, lo cierto es que ni él ni sus compañeros han contado con el apoyo y la orientación suficientes para descubrir y potenciar desde pequeños sus talentos más genuinos, que, a base de creencias ajenas (“tienes que estudiar algo que tenga salidas y dé dinero”) y etiquetas (“tú no eres tan listo como para meterte en ciencias”), se han cubierto por una capa de cemento endurecido.

En Somniarte estamos convencidas de que si una persona encuentra su pasión y desarrolla objetivos y estrategias para sacarle el máximo potencial, podrá hacer de ella su vida. Cuando uno está entusiasmado y apasionado al 100% con algo, el esfuerzo es menos esfuerzo y el sacrificio es menos sacrificado (aunque estos valores continúan estando presentes, y son necesarios para valorar los hitos que vamos consiguiendo). Cuando uno es un apasionado de algo (de la música, de la agricultura, de las matemáticas…) da los pasos necesarios y pone los recursos requeridos hasta llegar adonde quiera llegar. Nosotras lo hemos vivido así, y se lo transmitimos a los jóvenes desde nuestra propia experiencia.

Encontrar lo que a uno le apasiona es una tarea que precisa de reflexión, de autoconocimiento y de tiempo. Todo en la vida es procesual; el camino hasta llegar a tu pasión también lo es. Y mientras lo recorres pueden aparecer pensamientos y sentimientos como los siguientes:

1. Siento que estoy perdiendo el tiempo

En Somniarte transmitimos a los jóvenes que buscar lo que nos apasiona no es en ningún caso una pérdida de tiempo, sino más bien un camino emocionante durante el cual ganamos recursos que nos pueden servir en el futuro. Si escojo el bachillerato de ciencias y a mitad camino me doy cuenta de que lo que realmente me gusta es el latín, esos meses aprendiendo matemáticas me habrán enseñado muchas cosas que no podría haber aprendido en otro lugar: por una parte, habré aprendido materias -como las matemáticas o la biología- que pueden serme útiles si algún día he de llevar la economía familiar o ejercer de guía en una excursión con amigos por la montaña; por otro lado, habré interiorizado valores como el esfuerzo (por estudiar algo que no es lo mío), la dedicación, la constancia y la flexibilidad o el valor (por atreverme a cambiar de bachiller a cambio de dejar en otra clase a mis amigos de siempre, algo muy importante para un adolescente). Desde esta visión, la mochila se llena de recursos: el tiempo no ha sido gastado, sino invertido.

2. Siento que estoy vagando sin rumbo o haciendo el tonto

Los jóvenes se sienten perdidos en ocasiones porque nadie les ha enseñado a marcarse objetivos. Muchas veces están cumpliendo, inconscientemente, objetivos de otras personas (como sus padres o profesores). Sacarse el bachiller o estudiar una carrera puede que sea la meta de aquellos que le quieren y desean lo mejor para él; no obstante, puede que el verdadero objetivo del joven sea encontrar qué es lo que le apasiona en la vida. Como este objetivo no acaba de salir a su mente consciente y se ve contradicho por los objetivos ajenos, el joven puede sentir que está yendo hacia ninguna parte. Una vez clarificado el verdadero objetivo, en Somniarte transmitimos que es más útil pensar que se está experimentando e investigando. El joven, probando cosas nuevas, arriesgando y equivocándose, está flexibilizando y rompiendo límites y barreras, y eso le capacita y le da fuerzas a la hora de buscar su pasión en la vida.

3. Tengo miedo a cometer errores

Como hemos dicho antes, nos han enseñado que cometer errores es de torpes. Un niño que, en lugar de dibujar el avión que le han ordenado dibujar, dibuje un barco, rara vez sentirá la admiración de sus mayores por haber creado algo distinto en lugar de repetir un patrón. Sin embargo, como dijo Edison, los 1000 intentos que realizó antes de descubrir la fórmula adecuada para crear la bombilla no fueron fracasos, sino pistas que le llevaron al éxito. “Ahora ya sé mil formas de no hacer una bombilla”, declaró.

En Somniarte transmitimos a los jóvenes que los errores son humanos y lícitos, y que, más que suponer un lastre o algo por lo que debemos castigarnos, son señales que nos acercan adonde queremos estar (aunque todavía no sepamos muy bien dónde está ese punto). Equivocarnos en la búsqueda de nuestra pasión nos da información de por dónde no nos conviene volver a transitar, y nos redirige hacia una ruta nueva y más exacta. Cada error en la búsqueda de nuestra pasión es un paso más hacia ella.

4. Siento ansiedad y/o desesperación por no saber qué hacer con mi vida. Tengo dudas y me siento inútil

Ya hemos apuntado que los jóvenes son forzados a elegir  cada vez más pronto a qué quieren dedicar el resto de sus vidas. Ni siquiera se les dice que volver atrás es una opción, y que ninguna decisión es determinante. Así, los que aún no han reconocido su talento navegan en un mar de dudas que incrementa su oleaje con la presión externa, que les fuerza a elegir entre ciencias o letras, artes o sociales, módulo o carrera universitaria. En Somniarte somos conscientes que muchos de ellos sólo necesitan que alguien “les dé permiso” para relajarse ante toda esta presión; por ello, nosotras apostamos por transmitirles nuestra visión de esta realidad, y es que la búsqueda de lo que nos apasiona es un proceso que en cada persona lleva un tiempo (y por supuesto no tiene por qué ceñirse a los ritmos que marca el sistema educativo).

En ese proceso tenemos el derecho de mantener una actitud curiosa y de investigación. Yo pruebo hasta que decido cuál es la actividad que más vibra conmigo. E incluso ésta puede cambiar si algún día siento que ya no me pertenece. Todos los seres humanos tenemos el derecho y el deber de ser felices y de dar lo mejor de nosotros mismos al entorno, y eso sólo se conseguirá si cada uno de nosotros encuentra su pasión y la desarrolla; por ello es esencial invertir en medios que faciliten este encuentro. La paciencia, la confianza y el sentido del humor son esenciales en esta búsqueda, que se hará más corta cuantos más apoyos y refuerzos externos tenga.

 

Los jóvenes tienen mentes tremendamente flexibles, abiertas y receptivas. Y es un hecho que los cerebros humanos siempre se acogen a los caminos y a las soluciones que les facilitan la vida. El cambio de paradigma en la búsqueda del talento que proponemos en Somniarte da un respiro a los jóvenes y les sirve como motivación que utilizarán a partir de ese momento para acercarse, poco a poco, a lo que verdaderamente les apasiona.

Somniarte corre hacia BUILD!

Estamos encantadas y orgullosas de presentaros el vídeo que hemos elaborado para pasar al nivel BUILD del proyecto ThinkBig de Telefónica, empresa cuya fundación patrocina a Somniarte. La fundación abre, ahora, un proceso de candidaturas para continuar con el patrocinio (que incluye formación y financiación).

Ésta es nuestra carta de presentación y de motivación, creada con todo el cariño y las ganas que ponemos en práctica en cada uno de nuestros talleres. Esperamos que os guste, que nuestro mensaje os llegue de la forma en la que hemos querido expresarlo… ¡y que lo compartáis mucho!

Sabemos que entrar en BUILD es un objetivo que no depende de nosotras; sin embargo, hay otro objetivo que sí nos pertenece, y es dar lo mejor de nosotras mismas. Y en este vídeo (como en cada pequeña acción de Somniarte) hemos cumplido el objetivo.

Sobre todo, GRACIAS a todos los jóvenes que se han ofrecido para participar en el vídeo; sin vuestra energía no habría sido posible. ¡¡¡SOMNIARTE CORRE HACIA BUILD!!!