“Ser uno mismo es algo revolucionario en la sociedad de hoy” (Borja Vilaseca)

Feliz domingo, Somniartistas! Os dejamos la entrevista que le hicimos hace unos meses al periodista, escritor y conferenciante Borja Vilaseca. En ella podréis encontrar muchas y jugosas reflexiones sobre el mundo actual, la educación, la conciencia crítica, el comportamiento social, etc. Borja desprende muchos de los valores que transmitimos en Somniarte; por eso hemos querido que todos tuvierais la oportunidad de leer sus palabras. ¡Allá va!

Borja Vilaseca (Barcelona, 1981) me recibe en el hotel de Valencia en el que se aloja a la hora exacta acordada. Me saluda con mi nombre; nos conocimos el día anterior en la conferencia en la que habló de su querida Akademia, un proyecto educativo que ahora llega a Valencia. En él, diferentes maestros guían a una veintena de adolescentes para que encuentren sus talentos y les dotan de herramientas relacionadas con el autoconocimiento. Este periodista especializado en temas de desarrollo personal dirige, además, un Máster universitario que él mismo defide como “la versión para mayores de La Akademia”. Antes de empezar la entrevista, Vilaseca avisa: “que los lectores no se crean nada de lo que les diga. Ya nos han vendido muchas creencias sobre cómo tenemos que vivir la vida. Les invito a que tengan pensamiento crítico, que sean muy escépticos y que verifiquen todo a partir de su experiencia personal”.

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Eres periodista de El País, has escrito tres libros, diriges un máster y eres profesor en otros. ¿Cómo has conseguido todo esto con sólo 31 años?

Tiene mucho que ver con descubrir lo que te apasiona, lo que le da sentido a tu vida. Siendo adolescente me sentía muy vacío, no le veía sentido a la vida. Intuía que a mí me gustaba comunicar, por eso estudié Humanidades y Periodismo, pero estaba muy perdido. Seguramente el gran acierto fue que en vez de hacer lo que tenía que hacer (empezar a hacer muchas prácticas y lo que hacen los jóvenes, salir de fiesta, divertirse, narcotizarse, evadirse en vez de descubrir verdaderamente quiénes son), con 19 años empecé una búsqueda que me llevó durante seis años a desde viajar hasta meterme en ONG, a leer muchos libros… y finalmente todo esto dio lugar a darme cuenta de que lo que buscaba estaba en mi interior, y que me estaba buscando a mí mismo. De repente lo vi todo claro. Empezaron a brotar en mi interior ideas, revelaciones que tienen que ver con el camino que había recorrido… Yo me di cuenta de que es importante conocerse a uno mismo para tratar de convertirte en la mejor versión de uno mismo y saber cuál es tu talento, qué te apasiona, cuáles son tus fortalezas, y poner todo eso de forma profesional al servicio de los demás, a través de una función útil, creativa, con sentido. Y a partir de ahí todos mis proyectos están dirigidos a un mismo punto, que es democratizar la sabiduría. Hacer que la sabiduría, ese autoconocimiento que nos transforma, esté al acceso de cualquier persona para que inicie ese proceso y tarde o temprano descubra para qué está aquí, porque ésa es la gran pregunta. Ésta es una búsqueda que normalmente se suele hacer a los 40 años, cuando ya estás harto de una vida sin sentido y de las consignas que te han vendido. Por eso monté La Akademia, para que las personas más jóvenes empiecen a hacer este camino cuando se ha de hacer, en la adolescencia.

Parte de esa democratización de la sabiduría que tú persigues tiene que ver, supongo, con los libros que has publicado. En el primero, “Encantado de conocerme”, hablas del Eneagrama. ¿Cómo te sirvió esta técnica?

Yo soy una persona muy escéptica con este mundo del crecimiento personal. Ahora mismo todo el mundo es coach. También soy muy autocrítico con mi labor profesional para no convertirme en un personaje más. Para mí, conocer el Eneagrama fue un antes y un después en mi vida. Era una víctima, culpaba a los demás, creía que el Estado y las empresas me tenían que resolver mis problemas financieros. Creía que la felicidad y la seguridad estaban fuera de mí mismo y que la respuesta existencial estaba en el dinero, en el consumo, en el materialismo. Todo esto empecé a cuestionarlo desde muy joven, y empecé a darme cuenta de que todo era mentira. El Eneagrama es una herramienta de autoconocimiento que describe 9 tipos de personalidad. A mí me gusta verlo como una herramienta para comenzar un proceso de autoconocimiento, porque es como un espejo en el que puedes ver reflejada tanto tu parte oscura (limitaciones, ego, inconsciencia, miedos, carencias, complejos, traumas, todo aquello que rechazamos y nos incomoda y nos genera mucho sufrimiento) y también tu grandeza, tu potencial, tus talentos, tus cualidades… No es lo mismo vivir con miedo que con confianza que con tristeza. No es lo mismo saber quién eres que estar totalmente identificado con un sucedáneo de quien realmente eres, y que tiene que ver con la persona que otros te han dicho que debes ser. Tenemos mucha confusión en nuestro interior. Tarde o temprano es importantísimo empezar a mirarnos dentro, a conocernos, y el Eneagrama para mí es como un manual de instrucciones de la condición humana.

Como has dicho, ahora todo el mundo es coach. Está muy de moda el tema del desarrollo personal. Sin embargo, parece que cuando alguien habla de estos temas parte de la sociedad le sigue viendo como a un bicho raro o como a un místico.

Claro. Hemos nacido en una sociedad y hemos pasado por un sistema educativo que no nos ha educado (educar quiere decir acompañar para extraer todo el potencial que se encuentra dentro de cada ser humano), sino que hemos sido condicionados, prefabricados, para comportarnos de determinada forma. Han castrado nuestra autoestima, nuestra confianza en nosotros mismos. Y llevamos una vida muy limitada, de segunda mano. Por el proceso de esta cadena de montaje hemos ido construyendo un personaje, una falsa identidad que tiene creencias de segunda mano. Entramos en la edad adulta con muchas ideas erróneas y limitantes acerca de quiénes somos. La paradoja es que una de las características principales de la ignorancia es la incapacidad de reconocer que igual estoy equivocado. ¿Qué hay detrás de esto? El miedo al cambio, el miedo a conocernos a nosotros mismos. Tenemos muchísima resistencia, nos autoboicoteamos tremendamente. Entonces buscamos excusas, justificaciones para ridiculizar este sector emergente, el del crecimiento personal, que se mete todo en el saco de la autoayuda. Y se trata de un sector como cualquier otro, lleno de profesionales que, igual, pues no aportan ese valor. Pero yo también lo hacía, yo también lo ridiculicé en su momento, con lo cual comprendo que alguien piense que soy un charlatán. La diferencia es que llegó el momento en el que me di cuenta de que lo ridiculizaba porque era un ignorante, porque tenía miedo. El punto de inflexión en la vida para mí es cuando reconoces que igual no sabes, que igual estás equivocado. Eso para mí es la verdadera humildad.

¿Precisamente para suplir esa falta de educación para el autoconocimiento en las escuelas tradicionales creaste el Máster de Desarrollo Personal y Liderazgo en la Universidad de Barcelona?

Sí. No es que en la escuela no nos ayuden, es que se han convertido en un obstáculo. El colegio es un obstáculo para los seres humanos. La familia, la educación, todo lo establecido es un obstáculo. Hay una frase de Bansky: “algunos padres están dispuestos a hacer cualquier cosa por sus hijos menos dejarles ser ellos mismos”. Así es como hemos sido condicionados. A menos que te desprogrames vas a llevar una vida prefabricada, de segunda mano, esperando que otros te resuelvan tus problemas. Esta perspectiva de la vida va a comportar muchos sufrimientos porque el mundo está cambiando y ya no sirven las mismas reglas del juego. El Máster es un proceso pedagógico donde hemos profesionalizado estas etapas del camino del autoconocimiento que el ser humano de hoy, en este sistema monetario, necesita para hacer un cambio de paradigma, un cambio en su visión de la vida para pasar del victimismo a la responsabilidad; de buscar la felicidad en el tener a encontrarla en el ser. La mayoría de nosotros tenemos un miedo a la libertad tremendo. El momento de emancipación física de los padres nos conecta con el miedo, porque hemos pasado de ser dependientes a tener que valernos por nosotros mismos. Luego viene la emancipación emocional, seguir nuestro camino, no el que nuestros padres quieren que sigamos. Y también se requiere una emancipación económica de esas corporaciones que ahora vemos que están recortando gastos. Y todo eso es muy legítimo, aunque no estemos de acuerdo. Es el momento también de afrontar el mercado laboral desde la libertad y la responsabilidad, de ser yo el que resuelva mis problemas económicos. Esto pasa inevitablemente por saber para qué estoy aquí, para qué sirvo, de qué manera puedo resolver problemas y saciar necesidades. Pero nos han enseñado a memorizar cosas que no sirven para nada y no nos han enseñado a aprender, a desarrollar capacidades, cualidades, a relacionarnos con el dinero, a ser emprendedores.

Colaboras en el suplemento “Negocios” de El País. En él hablas del mundo de la empresa y del empleo. Siendo que el trabajo va a ocupar gran parte de nuestra vida, ¿es importante para nuestra salud mental elegir uno que nos apasione, que nos mueva?

En la nueva economía que se avecina, a menos que hagas algo que te gusta y seas muy bueno y aportes mucho valor, no veo que puedas tener unos ingresos continuados. Estamos en un momento de cambio, de transformación, y llevará tiempo; no será en un año ni en dos, pero poco a poco iremos viendo cómo van cambiando las reglas del juego en el mercado laboral. Nos toca aportar valor añadido: la suma de tener conocimiento, información útil y veraz, y que de forma creativa resuelvas problemas, o que aportes algo útil para otra persona. El periodismo también va a cambiar, estamos viendo en todos los periódicos cómo están despidiendo a gente. Frente a ello tú puedes quejarte, indignarte… está muy bien que haya un movimiento de indignados que reclame sus derechos y trate de cambiar a los políticos y al sistema. Pero realmente, ¿qué cambios trae a nuestra vida la indignación? Yo me dirijo a personas que quieren tomar las riendas de su vida. Creo que quien invierta hoy en autoconocimiento, en descubrir cuál es el valor añadido que puede aportar profesionalmente, en el nuevo escenario que se avecina será una gran inversión porque se va a posicionar con más ventajas competitivas para poder realmente tener un ingreso continuado. Todos los expertos apuntan a la misma dirección: estamos en un cambio de paradigma, y las nuevas reglas del juego económico son brutales, porque se acabó vender nuestro tiempo a cambio de un empleo. Se acabó esto de mandar un currículum, se acabó lo de estar de cuerpo presente pero de mente y corazón ausente y que te paguen por vender tus horas. Quizá los nuevos tiempos que corren nos están invitando a que reinventemos lo que para nosotros significa trabajar.

Claro, precisamente esta crisis quizá pueda ser un empuje para que podamos encontrar nuestros talentos y ese valor añadido que podemos aportar.

Absolutamente. Y no dudes que muchos empezarán este camino cuando lleguen a la saturación de sufrimiento. Los humanos salimos de nuestra zona de comodidad cuando sufrimos, cuando no podemos más. La invitación que nos está haciendo esta crisis me parece preciosa. En plena bonanza económica la mayoría de personas odiaba lo que hacía. Sí, tenían dinero: para comprar cosas que no necesitaban, para llenar el vacío. Y ese modelo económico no está acorde con los tiempos que corren.

¿Tú qué le dirías a alguien que está harto de su trabajo y que, sin embargo, se ve demasiado mayor como para cambiar de vida?

Yo no le diría a nadie que dejara su trabajo. Pero se puede empezar por un libro, una conferencia, informándose por Internet … por supuesto con pensamiento crítico, con escepticismo. Inicia un proceso. La verdadera revolución no son los cambios externos, es la revolución de nuestra conciencia. Pero es que lo queremos todo para ya, pero el camino se encuentra poco a poco. Nos acercamos a un mundo en el que el aprendizaje va a ser constante. Difícilmente nos vamos a poder apalancar en la zona de comodidad, porque todo está cambiando tan rápido y tan deprisa que necesitamos una mente flexible, una mente entrenada en la gestión del cambio. Las cosas nunca van a volver a ser como eran, van a ser diferentes, y dependerá de nuestra actitud si van a ser para mejor o para peor.

Para contribuir a este cambio del que hablas has creado La Akademia, que es una escuela que se sale de la educación convencional. En ella se intenta dotar a los alumnos de herramientas para controlar mejor los obstáculos de su vida, se les enseña inteligencia emocional, liderazgo… ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Es la escuela a la que siempre quisiste ir?

La Akademia surge de una visión muy clara de que el sistema educativo está muy enfermo, y para mí hay una generación perdida, porque hemos sido condicionados y castrados de tal forma que muchos difícilmente se recuperarán de ese legado de la educación que han recibido. Cuando tenía 19 años monté un grupito de amigos, “Rarolandia”, y nos reuníamos para filosofar, para preguntarnos sobre la vida, para cuestionarlo todo, en vez de apalancarnos en el botellón y en la discoteca y estar todo el día narcotizados y perdidos en la inconsciencia. La Akademia parte de eso, de decir: “¿qué necesitamos para ofrecer a los chavales de forma gratuita un espacio para que reflexionen, para que aprendan a seguir su propio camino?”. Todo empezando por ser felices y descubrir sus talentos. Es una formación complementaria que trata de paliar el tremendo obstáculo que el sistema educativo es para el ser humano de hoy. Toda la programación que han recibido se destruye en La Akademia, y en vez de volverlos a programar con nueva información inútil les acompañamos para que cada uno descubra quién es, para que cada chaval se convierta en su propio referente y para que cada uno salga fortalecido y con una visión más clara de quién es y de qué quiere hacer con su vida. Son chavales muy maduros y valientes, porque lo que proponemos es un reto: ser uno mismo es algo revolucionario en la sociedad de hoy.

Supongo que es duro para un adolescente escapar de actos como el botellón. Es una marea que te lleva hacia lugares a los que realmente no quieres ir.

La presión de los amigos, de la familia… lo nuevo siempre se mete en el saco de lo raro, de los locos, de los sectarios… Es increíble el día que te das cuenta de que lo raro en esta sociedad es ser infeliz, y de que la mayoría de personas lo son, , de que no tienen ni idea de quién son ni de qué hacen aquí, y que se limitan a llenar el vacío constantemente con el consumo, con el entretenimiento, con las drogas… No es un signo de salud estar bien adaptado en una sociedad tan enferma como en la que vivimos.

También supongo que habrá profesores que quieran implantar este modelo, hacer de sus clases algo diferente y, sin embargo, se sienten impotentes al no verse amparados por el Estado, que es quien coordina la educación.

Sí, totalmente. Muchos de ellos están creando algunas asignaturas optativas o están dando información en clase aunque se supone que no deben hablar de eso… está habiendo una revolución en la educación y es imparable, y algún día las nuevas generaciones mirarán hacia atrás con una sonrisa irónica y dirán: “madre mía, a qué tipo de colegio fueron nuestros abuelos, les enseñaban a memorizar cosas que no sirven para nada y no les enseñaban las cosas esenciales de la vida…”. Algún día nos reiremos con cariño de los viejos tiempos y diremos: “mira, lo hacíamos lo mejor que podíamos”. La verdad es que creo que algún día los colegios educarán.

Y supongo que la buena educación nos hará libres.

Esa educación nos hará libres, porque ahora mismo el condicionamiento nos esclaviza. Algún día los colegios educarán, y la sociedad será un reflejo de esa educación que fomentarán los colegios. Pero queda un largo camino apasionante, y cada vez más personas se están sumando al carro. La Akademia no tiene límites, se va a expandir por España y fuera de España.

Ken Robinson, en su último libro “El elemento”, dice que la educación está mal planteada. Se da mucha importancia a las disciplinas lógicas como las matemáticas o la lengua. Todos tenemos que saber sumar, leer… sin embargo, se relegan a un segundo plano disciplinas más artísticas: la pintura o la música.

Es una educación del hemisferio izquierdo, y no estamos educando el derecho, así que tenemos personas limitadas. Por supuesto, tenemos que fomentar el hemisferio izquierdo (lo lógico, lo racional), pero hay una parte de la vida que es emocional, espiritual, creativa, y nos la estamos perdiendo. Eso es el futuro: potenciar esa dimensión artística y creativa que está en el interior de todos los seres humanos. Lo que pasa es que, como dice Ken Robinson, hay tantas maneras de ser creativo, de desarrollar la inteligencia, como seres humanos en este mundo. Así que la educación tendrá que cambiar todo su planteamiento pedagógico.

¿Piensas que la creatividad y la inteligencia van unidas?

Absolutamente. Si tu trabajo ahora mismo no es creativo… (silencio) permíteme, te estás volviendo cada día más tonto. La creatividad no es sólo hacer cuadros, también es resolver problemas que requieren de un pensamiento diferente. Y eso te hace más inteligente.

Actualmente, con la gran tasa de paro juvenil que hay, ¿cómo se podría motivar a los jóvenes para que hagan algo que les apasione, para que emprendan?

Emprender es la consecuencia de conocerte a ti mismo, de desarrollar lo mejor que hay en ti. Yo conozco chavales que están emprendiendo ya, porque han visto cuáles son sus talentos y fortalezas, y están montando proyectos para generar ingresos desde otra perspectiva, no como el cole te ha enseñado sino como ellos mismos han descubierto. Ahora la realidad te está invitando a que hagas ese camino de más responsabilidad.

¿Y este proceso de autoconocimiento acaba alguna vez o es para toda la vida?

Dura siempre, y lo más difícil es el principio: salir de la zona de comodidad, empezar a mirar en tu interior, encontrarte con el dolor. Cada vez se hace más apasionante, más divertido. En el mundo que yo visualizo veo dos valores capitales: el autoconocimiento como un valor permanente (o sea, nunca acabas de conocerte y siempre descubres nuevas cosas acerca de ti mismo) y la responsabilidad personal: yo soy el único que me puede hacer feliz, y yo soy quien tiene que tomar las riendas de mi vida para resolver mis problemas económicos y laborales.

¿Piensas que al poder, a los gobiernos, les interesa tener seres inconscientes, dormidos, que no tengan conciencia crítica?

Esto está reflejado en “Un mundo feliz” y en “1984”. A los que tienen el poder no les interesa que los ciudadanos nos empoderemos: les interesa que seamos dependientes de ellos. Cuando nos quejamos de los poderosos y nos indignamos, en el fondo les estamos dando el poder. La mayor revolución que alguien puede hacer en estos momentos no es coger la pancarta e ir a quejarse de los poderosos, sino emanciparse de los poderosos. Es encontrar ese poder en tu interior.

Aun así seguimos inmersos en el sistema: no podemos cambiarlo sin estar dentro de él.

¡Claro! Lo que yo propongo no es cambiar el sistema, es que cambies tú dentro del sistema y que te relaciones de forma diferente con el sistema. Yo, por ejemplo, no espero nada del Estado ni de las empresas, estoy creando mis propios proyectos y labrando mi propio destino. A los que están arriba les interesa una sociedad dócil, dormida, pero es que lo paradójico es que tampoco les interesa a los ciudadanos porque tienen mucho miedo a la libertad y al cambio. Se da la paradoja de que al final tenemos los gobernantes que nos merecemos, porque son un reflejo de nuestros valores, de cómo nos comportamos. Los chavales que se apuntan a La Akademia no se polarizan: ni se indignan con lo que pasa ni son indiferentes, sino que miran cara a cara a la realidad, toman las riendas y empiezan a sembrar su propio camino.

Muchas veces tengo la impresión de que la libertad que creemos que tenemos es un poco un espejismo. Cada vez estamos más conectados entre nosotros: redes sociales, sistemas telefónicos que nos mantienen enganchados al móvil las 24 horas del día… sin embargo, la comunicación cara a cara se está perdiendo, ese contacto por el que podemos influir en las personas queda solapado por el contacto digital.

Se habla de la era del conocimiento, y uno de sus principales pilares son las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. A golpe de click tenemos todo el conocimiento que el ser humano ha sido capaz de inventar, que por supuesto es la puerta para hacer un camino de sabiduría. Luego hay que experimentar ese conocimiento, ponerlo en práctica. Y claro, todo, siempre, tiene las dos caras de la moneda. Es cuestión de elegir: la responsabilidad personal… ésta también tiene la otra cara de la moneda: ¿responsable de tu propia vida? ¿Quién quiere ser responsable de su propia vida? Yo conozco muy poca gente. Ser una víctima tiene muchos beneficios, porque sólo tienes que culpar a los demás. Estamos ganando cosas y estamos perdiendo otras, y esto es el eterno juego de la condición humana, pero al final no nos pueden arrebatar la libertad de elegir, porque tú puedes chatear con una persona o elegir quedar con otra para tomar algo y tocarte, y verte.

También puede ser que la responsabilidad, como dices, nos dé miedo, así como la libertad o el compromiso.

A las personas les aterroriza la libertad porque les aterroriza la responsabilidad, y les aterroriza la responsabilidad porque no tienen autoestima! Cuantas más personas no confíen en ellas mismas necesitaremos un Estado muy fuerte, gente que nos diga lo que tenemos que hacer con nuestra vida. La madurez no tiene que ver con las canas: tiene que ver con un viaje profundo y psicológico de autoconocimiento. Y la mayoría de personas no viven: existen, y pasan por la vida de puntillas. La mayoría de personas tienen miedo a la muerte: ¿por qué? Porque intuyen en lo profundo de ellas mismas que nunca han vivido. Cuando tú vives tu vida, no la de otros, no hay miedo a la muerte.

Estos miedos que tenemos algunos, esta crisis de valores… ¿va a llegar un punto en el que todo estalle y tengamos que cambiar a la fuerza?

Claro. La mayoría de personas no cambiamos hasta que el sufrimiento es insoportable. Yo empecé en este proceso porque sufría mucho, no podía más. Estoy convencido de que lo social, lo colectivo, cambiará cuando hayamos cambiado la mayoría de nosotros. Pero para que eso suceda la vida nos traerá circunstancias que van a generar mucho sufrimiento en la población, y seguramente de ahí surgirá otra manera de relacionarnos. Estoy convencido de que algo así va a pasar: será un colapso económico, el calentamiento global, el fin del petróleo… Todos los expertos a nivel macroeconómico, macroecológico, macropolítico, ven que a lo largo de las próximas décadas van a pasar cosas que nos llevarán a necesitar el cambio. Pero no hay que tenerle miedo. Forma parte de la vida.

Será ese cambio de paradigma del que tanto se habla.

Sí. Yo me dirijo al ser humano, que puede evolucionar espectacularmente. La sociedad cambia mucho más lentamente, necesita más tiempo. Pero sólo hay que estudiar la historia para ver que todo está en continuo cambio y transformación.

Tengo entendido que, además, asesoras a empresas en temas de liderazgo. A esta esfera del cambio de paradigma pertenece también la economía del bien común. Christian Felber, su máximo representante, propone que el precio de los productos no venga regulado por la oferta y la demanda sino por otras variables como puede ser el impacto medioambiental que tiene esa producción o el trato que la empresa da a sus trabajadores. Desde tu visión de asesor, ¿crees que esto es posible a medio plazo?

En Koerentia, que es esta consultora en temas de aprendizaje organizacional, aplicamos a empresas lo que creemos bueno para los seres humanos. Intentamos averiguar desde qué paradigma están operando esas empresas. La era del conocimiento dará lugar a una transparencia radical en las empresas. Los consumidores cada vez más nos movemos por valores: queremos poner nuestro dinero donde estén nuestros valores, queremos consumir cosas que nos hagan sentir bien. Cada vez más personas quieren hacer eso respetando el medio ambiente, las condiciones laborales. Es una tendencia que a corto plazo no la veo extendida, pero nos dirigimos a ella. Algunos creen que puede florecer así la verdadera responsabilidad social corporativa, que no es la estrategia de márketing de “gano dinero explotando personas, destruyendo el medio ambiente y luego cojo una parte de ese beneficio para hacer una estrategia de márketing y a eso le llamo RSC (responsabilidad social corporativa)”. La verdadera RSC viene del núcleo de la estrategia de la empresa, de “gano dinero como resultado de crear riqueza, y creo riqueza respetando las personas, los procesos, el medio ambiente y la naturaleza de la que todos formamos parte”.

Me gustaría preguntarte por la maratón de Barcelona. Corriste la última y lo contaste en “El País Semanal”. ¿Qué aprendiste de ti mismo a través de esta experiencia?

Yo recomendaría a todo el mundo correr una maratón al menos una vez en la vida. Para mí fue una experiencia increíble. ¿Dónde están nuestros límites? No lo sabemos. Sólo lo sabes una vez estás delante de tu límite y eres capaz de superarlo, y te preguntas cuál es el próximo reto. Una vez corrí 5 kilómetros y dije, “madre mía, nunca más”. Luego hice una carrera de 10 kilómetros, luego para entrenar para la maratón corrí media maratón y acabé destrozado… La mente también es muy importante en la carrera. Corrí la maratón solo, pero muy acompañado por 20.000 personas, con gente animando… fue una experiencia colectiva brutal, sentir la energía de las personas… Esto vino porque un amigo me lo comentó y mi primer pensamiento fue: “yo no podría”. Y de repente pensé: “me dedico a inspirar a las personas para que superen sus límites, pues macho… menudo ejemplo, ¿no?”. Y después de decir “no puedo”, en seguida dije: “espera, ¿cuándo es la próxima maratón?”. “En marzo”. Estábamos en enero, así que tenía dos meses y medio para entrenar. Y la corrí. Acabé destrozado, dolor inhumano… Me acuerdo que el pensamiento que se repetía en mi mente era: “tú puedes, tú puedes”. Y cuando quedaban 50 metros me puse a llorar con un chute de energía brutal. Estas experiencias son preciosas, pero el recuerdo de la experiencia es todavía mejor, porque deja una huella en tu corazón porque te dice “tú puedes, ¡claro que puedes!”. Empieza por correr una maratón, esto no requiere cambiar tu mente, no requiere cambiar tu trabajo… entrena, córrela, y cuando la hayas corrido verás que sí que puedes. Y dirás: “si he podido hacer esto, ¿qué no voy a poder hacer?”. Nos han venido diciendo que no podemos toda la vida: y tanto que podemos. Tenemos un potencial increíble. Lo que pasa es que hay que vivirlo.

¿Entonces la creencia de que podemos tiene que venir avalada por una experiencia o podemos construir esa creencia y a partir de entonces crear?

Cuando simplemente crees que puedes, es un primer paso y está muy bien. Pero cuando verificas que puedes… Yo puedo decirte: “creo que puedo correr la maratón”. Pero cuando has corrido la maratón ya sabes que puedes correrla. Entonces ese “yo puedo” ya no es una creencia, es una experiencia. Y eso se convierte en algo mucho más poderoso en tu interior. Por eso la educación del nuevo paradigma es una educación basada en la experiencia, nutre verdaderamente el corazón y no sirve sólo para acumular información en nuestra mente. Corre una maratón, entrénate para ello: eso te llevará a ser responsable, disciplinado, te dará autoestima, confianza en ti mismo… por eso también corrí la maratón, para compartir esa experiencia. Y fue un regalo poder compartirla con los lectores y hacer un homenaje a esos corredores que saben que correr es una experiencia increíble.

MISIÓN

Democratizar la sabiduría divulgando reflexiones y emprendiendo proyectos.

VISIÓN

Un mundo en el que las personas nos cuestionemos y descubramos cómo podemos desarrollarnos profesionalmente, de forma útil y con sentido.

TU MAESTRO

Gerardo Schmedling. Él me hizo darme cuenta de que mi verdadero maestro es la vida.

UN LIBRO

“La libertad primera y última”, de Jiddu Khrishnamurti.

UNA PELÍCULA

“Atrapado en el tiempo”. En esa película está todo.

UN ARTISTA

Bob Marley.

UN VIAJE POR HACER

La paternidad. Voy a ser padre en tres semanas.

UNA PALABRA

Aceptación.

UN MOMENTO DE FELICIDAD

Cuando estoy sentado en un banco de un parque, solo y unido a todo lo demás.

UNA EXPERIENCIA TRANSFORMADORA

Viajar solo durante dos meses por Madagascar, recorriendo a pie más de 750 kilómetros por zonas vírgenes. Viví con nativos en cabañas de bambú y comí lo frutos que les daba la Tierra.

Primer taller en el IES Puçol

Hoy os saludamos muy contentas, porque hemos tenido nuestro primer taller en un instituto público. Ha sido en el IES Puçol (Valencia), donde volveremos en las tres próximas semanas para repetir nuestro taller sobre talentos, metas y liderazgo.

Gracias a los 20 asistentes de 4ºA por haber hecho de esta sesión un espacio tan agradable, participativo y cómodo. Nos ha encantado compartir Somniarte con vosotros; ya sabéis que, a partir de ahora, también formáis parte de esta aventura :)

Y, por supuesto, gracias también a los profesores que lo han hecho posible: Natxo, Begoña, Pilar y un largo etcétera. Ha sido un placer volver al instituto que nos vio crecer a varias de nosotras, y hacerlo de esta manera!

Os dejamos unas fotos de lo que los alumnos han creado: un mural que se quedará en su aula para recordarles cada día que ellos son los líderes de sus vidas, y que pueden conseguir todo lo que se propongan si son conscientes de lo que les apasiona.

El mural de 4ºA
El mural de 4ºA

 

¿Quién dijo que los jóvenes no tienen ideas para mejorar el mundo?
¿Quién dijo que los jóvenes no tienen ideas para mejorar el mundo?

 

Grandes talentos, jóvenes con potencial... todos lo tienen, sólo hay que reconocerlo y potenciarlo :)
Grandes talentos, jóvenes con potencial… todos lo tienen, sólo hay que reconocerlo y potenciarlo :)

 

Gracias, gracias a todos! :D

Con cariño,

Sumaya, Cristina e Irene. El equipo de Somniarte.